José Linares Gallo

En los mercados de Lima, la caballa que hasta hace poco costaba seis soles el kilo hoy se vende entre quince y veinte. Los cevicheros reemplazan el pescado de siempre por lorito o cabeza dura, y en Piura los productores de limón miran con preocupación unas plantas que, por el calor, apenas florecieron. El ceviche, nuestro plato bandera, ya anuncia lo que viene: El Niño llegó, y llegó antes de las lluvias.

El concepto de Fenómeno El Niño se estableció a fines del siglo XIX e inicios del XX en referencia al calentamiento anormal de la costa norte peruana. Imagen de Agencia Andina ©️ Editora Perú

El costo de la imprecisión y la costumbre

No es una novedad. Los pescadores de Paita bautizaron esta corriente cálida hace más de un siglo, porque aparecía cerca de la Navidad. Desde entonces, el Perú la ha estudiado, medido y padecido una y otra vez. Sabemos qué regiones se inundan, qué quebradas se activan y qué cultivos se pierden. Lo que nunca hemos sabido es actuar a tiempo. Esa es la verdadera tragedia nacional: no la sorpresa, sino la costumbre.

Proyecciones del ENFEN y la doble amenaza regional

Esta vez el aviso es inequívoco. El ENFEN proyecta un Niño Costero de magnitud extraordinaria, con lluvias intensas entre diciembre y abril. El norte puede volver a ver ríos desbordados y ciudades convertidas en lagunas por falta de drenaje, mientras el sur andino enfrentará la amenaza contraria: una sequía prolongada. Ni siquiera Lima está a salvo: basta un huaico en Huaycoloro para que el lodo sature parte de La Atarjea y deje sin agua a gran parte de la capital.

El impacto económico e histórico de El Niño

Proyecciones del BCRP y vulnerabilidad infantil

Como economista, conozco el precio de la imprevisión. El BCRP estima que El Niño restará un punto de crecimiento este año y algo más el próximo. Son empleos que no se crearán, alimentos más caros y, sobre todo, familias pobres que lo pierden todo. Este pronóstico lo considero conservador. UNICEF calcula que más de tres millones de niños en Perú viven en zonas de riesgo alto o muy alto.

Lecciones del pasado (1982-1983 y 2017)

La historia es elocuente: el Niño de 1982-1983 dejó 512 muertos y pérdidas cercanas al 12% del PBI; el de 2017 obligó a un plan de reconstrucción de más de S/ 25 mil millones.

¿Hemos aprendido? Los hechos sugieren que no del todo. Hace pocos días, la Contraloría advirtió que Provías Nacional aprobó su plan para proteger las carreteras cinco meses después de la alerta oficial y que, a fines de septiembre, aún no tenía listos los requerimientos técnicos para contratar las obras. Es el mismo guión de siempre: el dinero existe, pero el expediente no avanza.

Los S/ 800 millones de prevención y el freno a la corrupción

“Ningún fenómeno El Niño va a poder con nosotros”, dijo la presidenta Keiko Fujimori al anunciar S/ 800 millones para prevención. Hay que tomarle la palabra. Su gobierno ha dado pasos correctos, como prohibir que esos fondos se desvíen a otros fines. Pero en el Perú el problema nunca fue solo la falta de recursos, sino la lentitud para gastarlos y la facilidad con que se pierden en el camino.

La propuesta impostergable: Auditoría con Inteligencia Artificial

Control en tiempo real con datos abiertos e imágenes satelitales

Por eso insisto en una propuesta que considero impostergable: auditar con inteligencia artificial, en tiempo real, cada licitación y cada obra vinculada a El Niño. Hoy la tecnología permite cruzar automáticamente los datos de las contrataciones públicas con precios de mercado, historial de proveedores y avance físico verificado por imágenes satelitales o drones. Un sistema así detectaría sobrecostos, empresas fantasma y obras paralizadas en días, no en años, y alertaría a los órganos de control antes de que el daño esté hecho.

El modelo internacional y la fiscalización ciudadana

La Contraloría y el OECE podrían ponerlo en marcha antes del pico de lluvias, empezando por las obras de Piura y Tumbes. No se trata de una utopía: la Contraloría colombiana ya emplea modelos predictivos de este tipo para vigilar la contratación pública. Si los resultados de ese sistema fueran públicos, cualquier ciudadano podría saber qué se hizo con el dinero de su distrito. La corrupción prospera en la oscuridad y en la demora; la inteligencia artificial puede reducir ambas.

Ordenamiento territorial y visión de futuro

A ello debe sumarse una decisión política que ninguna máquina puede tomar: el orden territorial. Mientras los alcaldes sigan tolerando viviendas en cauces y fajas marginales, cualquier defensa ribereña será arrastrada por el próximo huaico, y volveremos a reconstruir lo mismo en el mismo lugar.

El Perú de 1983 no tenía pronósticos satelitales ni datos abiertos. El de hoy cuenta con un ENFEN que anticipa el fenómeno con meses de antelación, recursos fiscales, instituciones de control y herramientas tecnológicas que hace poco parecían ciencia ficción. Ya no hay excusas. Si esta vez gastamos a tiempo y con transparencia, la presidenta tendrá razón y el ceviche no se convertirá en un lujo como en la pandemia.

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