José Linares Gallo

Diversidad lingüística y alfabetización tecnodigital en el Perú

El Perú es un país de enorme diversidad cultural y lingüística. Más de 7 millones de personas pertenecen a pueblos originarios, y de ellas, alrededor de 6 millones son quechuahablantes, ubicados principalmente en Cusco, Ayacucho, Huancavelica, Apurímac, Puno, Junín, Ancash, Huánuco y Lima.

Esta población —mayoritariamente rural y joven— representa una reserva de talento y creatividad aún desaprovechada por la falta de inclusión tecnológica y lingüística en los procesos educativos y productivos. Integrarla plenamente al desarrollo nacional requiere una alfabetización tecnodigital donde la programación, sin computadora, es totalmente factible a través de lectura de imágenes.

Gráfico de la cantidad de personas que hablan Quechua, según la INEI del 2023 y el doceavo censo de población del 2017.
Departamentos del Perú donde se concentra la población quechuahablante. Fuente: PUCP.

El quipu como antecedente del pensamiento computacional

Mucho antes de la era digital, los andinos ya habían desarrollado una forma avanzada de registrar y organizar información: el quipu con 5000 años. Según el Computer History Museum de California, este sistema de cuerdas y nudos, es considerado un antecedente de la computadora y del código informático.

El quipu andino: antecedente del pensamiento computacional. Fuente: Perú Travel

Pensamiento computacional y PISA 2025

Esa misma lógica de orden, secuencia y relación reaparece hoy en el pensamiento computacional, competencia esencial para el desarrollo contemporáneo e incorporada incluso por la prueba PISA 2025 de la OCDE. No se trata solo de aprender a programar, sino de analizar, estructurar y crear soluciones aplicando la lógica y la creatividad. La programación es, de hecho, la extensión moderna de la escritura.

Niños programando mediante lectura de imágenes.
Estudiantes de Ucayali programando mediante lectura de imágenes: alfabetización tecnodigital inclusiva. Fuente: Aprender Creando

Los países que incorporaron la enseñanza de programación y robótica con inteligencia artificial desde la educación básica —como China y otros— lograron fortalecer sus economías, reducir brechas tecnológicas y elevar la competitividad de su fuerza laboral.

En el Perú, expandir el pensamiento computacional hacia las zonas rurales y originarias representa una oportunidad estratégica de desarrollo nacional.

De la alfabetización digital al desarrollo

El acceso al pensamiento computacional brinda herramientas que se traducen en productividad, empleo e innovación. Por ello, resulta indispensable actualizar las lenguas originarias comenzando por el quechua, la más hablada del país.

El quechua aún no ha sido actualizado para expresar con claridad la ciencia, la economía o la tecnología contemporánea. Sus diccionarios permanecen anclados en la época colonial.

Desde 1996 venimos impulsando su modernización mediante experiencias de robótica educativa bilingüe en español y quechua, demostrando que actualizar el idioma no es solo un acto cultural, sino una necesidad económica y social: permite que millones de peruanos se integren a las redes de productividad, innovación y desarrollo.

Programar sin computadoras: alfabetización tecnodigital inclusiva

Hoy es posible enseñar pensamiento computacional sin computadoras. Los kits de robótica educativa permiten programar mediante lectura de imágenes, eliminando la necesidad de conectividad o equipamiento costoso. Esta metodología, utilizada en diversos países, permite que los estudiantes comprendan la lógica de la construcción y de la programación a través de íconos y secuencias visuales, sin depender del lenguaje escrito ni de algoritmos, lo que la hace plenamente adaptable al proceso de alfabetización digital.

La construcción de prototipos, combinada con la programación visual, se convierte en una extensión de la escritura: un modo de pensar, representar y resolver. Así, niños, jóvenes o adultos pueden aprender conceptos de causa y efecto, secuencia o repetición desde su propia lengua, sin barreras idiomáticas ni tecnológicas.

En regiones como Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Cusco y Puno —donde el 60% de la población es únicamente quechuahablante— esta metodología puede transformar la educación.

Competitividad, productividad y desarrollo nacional

La alfabetización tecnodigital en quechua tiene efectos económicos directos sobre millones de peruanos, quienes mediante la tecnología podrían aumentar su empleabilidad, salir de la pobreza y fortalecer la competitividad regional.

También impulsa la autonomía económica de las mujeres, que lideran más de la mitad de las parcelas (unidad productiva rural) y podrían acceder a capacitación con tecnología agraria y herramientas financieras en su propio idioma.

Mujeres andinas utilizando tecnología.
Tecnología en la agricultura familiar andina y autonomía económica de las mujeres. Fuente: IPS Agente de noticias

Modernizar la agricultura familiar andina con base tecnológica permitiría sustituir parcialmente importaciones de granos como el trigo —del cual el Perú importa el 80%— por productos locales como harinas de camote, papa o yuca enriquecidos con quinua, kiwicha o maca. Ello generaría ahorro en divisas, soberanía alimentaria de calidad y valor agregado nacional.

Inteligencia artificial, cultura y futuro

Integrar la inteligencia artificial al aprendizaje en lenguas originarias ayudaría a revitalizarlas. Chatbots educativos, plataformas multilingües y sistemas de aprendizaje guiado pueden acompañar a docentes y comunidades en su alfabetización tecnológica, fortaleciendo tanto la cultura como la productividad.

Mujer de la selva utilizando la tecnología mediante su lengua originaria.
La inteligencia artificial como herramienta para revitalizar lenguas originarias. Fuente: El Perano

Actualizar el quechua y las demás lenguas originarias a la era digital es un acto cultural y debe ser una política de desarrollo nacional que visibilizaría a cerca del 30% de la población. Significa llevar la tecnología al ande, reconocer la diversidad como fuente de innovación y entender que el progreso no consiste en homogeneizar, sino en integrar.

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