José Linares Gallo

El 2 de noviembre de 1971, hace 54 años, nuestro país decidió establecer relaciones oficiales con la República Popular China, convirtiéndose en uno de los primeros países en América Latina en hacerlo. Poco más de medio siglo después, los resultados son evidentes: China es hoy nuestro principal socio comercial, un aliado tecnológico clave y un actor central en la modernización del país.

Banderas de Perú y China cruzadas.
Banderas de Perú y China, símbolo de los 54 años de relaciones diplomáticas y cooperación bilateral. Fuente: Blog USIL.

Tres pilares de una relación estratégica

El reconocimiento formal del gobierno chino inauguró una nueva etapa en la política exterior peruana. Desde entonces, las relaciones entre ambos países se han desarrollado sobre tres pilares: cooperación económica, intercambio cultural y diálogo político permanente.

Durante las décadas siguientes, los vínculos se profundizaron con la apertura de embajadas, acuerdos bilaterales y visitas de alto nivel.

El TLC más exitoso del Perú

En 2009, ambos países firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC) que impulsó un crecimiento sin precedentes en el intercambio comercial, convirtiéndolo en el TLC más exitoso que ha firmado el Perú, pues el volumen de exportaciones a China ha pasado de 10 mil millones de dólares en 2010 a 41 mil millones en 2024.

Hoy, el 30% de nuestras exportaciones —principalmente cobre, hierro, harina de pescado y productos agrícolas— tienen como destino el mercado chino.
La inversión procedente de ese país se ha extendido a energía, minería, telecomunicaciones e infraestructura.

Evolución de las exportaciones peruanas a China, que alcanzaron US$25,224 millones en 2024.
Gráfico de la evolución de exportaciones peruanas a China, que alcanzaron US$25,224 millones en 2024. Fuente:ComexPerú.

El 2013 marcó otro hito: la creación de la Asociación Estratégica Integral Perú–China, que amplió la cooperación más allá del comercio.
Este marco ha permitido desarrollar proyectos conjuntos en energía limpia, transporte ferroviario, educación, salud y ciencia aplicada.

Megaproyectos que redefinen la geopolítica del Pacífico

1. Chancay: un nuevo hub logístico para Sudamérica

El megapuerto de Chancay, ya en operaciones, es quizá el símbolo más visible de esta nueva era. Su puesta en marcha viene consolidando al Perú como eje logístico del Pacífico sudamericano y como conexión directa entre el mercado asiático y latinoamericano.

Megapuerto de Chancay
Megapuerto de Chancay impulsa crecimiento económico del Perú. Fuente:Comités Metal Metálicos.

2. El Tren Bioceánico Central: integración continental

Este proyecto podría complementarse con el Tren Bioceánico Central, una línea ferroviaria propuesta por Perú, Brasil y Bolivia con respaldo técnico y financiero de China, que uniría el puerto de Santos (Brasil) con Chancay atravesando Sudamérica.

Tren bioceánico del Perú.
Tren bioceánico sirve para conectarse con Brasil. Fuente: Gestión.

Si el Perú asume un rol más protagónico, el corredor ferroviario permitiría crear zonas francas industriales, generar empleo, promover industrialización regional y fortalecer la integración logística continental.

Pero la cooperación va más allá de los megaproyectos. En los últimos años, universidades, gobiernos regionales y empresas tecnológicas chinas han colaborado con instituciones peruanas en áreas como robótica educativa, inteligencia artificial y conectividad digital, contribuyendo a cerrar brechas tecnológicas y formativas.

Una relación con raíces históricas profundas

La presencia china en el Perú se remonta al siglo XIX, cuando miles de trabajadores y comerciantes llegaron al país y contribuyeron al desarrollo urbano, agrícola y gastronómico.

Esa herencia cultural —barrios chinos, cocina chifa, emprendimiento familiar— se ha convertido en un puente entre ambas naciones.

Hoy continúa mediante Institutos Confucio, becas e intercambios universitarios, que permiten a jóvenes peruanos estudiar en China y regresar con nuevos conocimientos.

Cada 2 de noviembre, tanto en Lima como en Beijing, las embajadas organizan recepciones oficiales para conmemorar el aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas.

China, la era digital y el futuro compartido

Las relaciones Perú–China enfrentan ahora un contexto global distinto al de 1971.
El mundo vive una transición hacia la inteligencia artificial y la era digital, donde el conocimiento, la innovación y la sostenibilidad definirán el desarrollo de las naciones.

China ha sido enfática en que la inteligencia artificial es patrimonio de la humanidad y la utiliza desde la educación básica, formando estudiantes en valores y tecnología.
Mientras tanto, el Perú busca diversificar su economía y fortalecer su educación científica.

La cooperación futura deberá enfocarse en tecnología, educación y medio ambiente, para que el crecimiento económico se traduzca en bienestar social.

Un futuro compartido para los próximos 50 años

Si los próximos 50 años logran profundizar la cooperación en conocimiento, innovación y desarrollo sostenible, entonces el aniversario que hoy celebramos no será solo un homenaje al pasado, sino una promesa de futuro compartido entre dos naciones con culturas milenarias que han aprendido a crecer juntas.

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