Un ejemplo de comunidad educativa comprometida con la calidad de la educación, requisito fundamental para el desarrollo sostenido.

El domingo 25 de octubre, poco antes de las 8 de la mañana, el Colegio Nacional Yarinacocha ya estaba lleno. No llegaban solo estudiantes: llegaban familias enteras, con padres, hermanos, abuelos y loncheras, dispuestas a pasar el día alrededor de una competencia de robótica.
Era la jornada final de la Expoamazónica, la feria que entre el 22 y el 25 de octubre reunió en Ucayali a Loreto, Amazonas, San Martín, Madre de Dios y Huánuco para mostrar sus productos nativos y atraer inversión. La feria cerró con la segunda competencia regional de robótica educativa organizada por la Fundación Aprender Creando, cuyos ganadores representarán al Perú en la final del World Robot Contest (WRC), en Pekín.
Una comunidad educativa que sueña en grande
Cada padre de familia en las tribunas alentaba con la misma esperanza: que su hijo sea el próximo en viajar a Pekín. No es un sueño lejano. En 2025, estudiantes y profesores de Ucayali de primaria ya compitieron en la final del WRC, que organiza la Sociedad China de Electrónica, niños de China, Rusia, Vietnam, Taiwán, Brasil, Argentina, Chile, entre otros. Este año el Perú volverá con estudiantes de Ucayali, por segunda vez, y de Puno, por primera.

El proyecto de robótica del Gobierno Regional de Ucayali empezó en marzo de 2025 y llegó a la fecha a 400 escuelas de primaria, cerca de 90 mil estudiantes, más de 4,000 kits de robótica y 2,500 docentes capacitados. Incluyó escuelas rurales y de Educación Intercultural Bilingüe, lo que motivó a adaptar el aprendizaje al shipibo – por ser el más extendido de la Amazonía – y a formar maestros en zonas de difícil acceso. Los docentes cuentan además con un asistente de inteligencia artificial por WhatsApp, que en zonas alejadas funciona con internet satelital.
Los materiales siguen el modelo de la robótica oriental: los niños construyen sus robots junto con cámaras que leen imágenes. Así, la inteligencia artificial deja de ser algo abstracto en una pantalla y se vuelve concreta a través de la construcción y programación. La educación oriental no busca formar usuarios de IA, sino creadores con IA.
Del penúltimo lugar a una mejora que se mide
En la ENLA 2025 del Ministerio de Educación, Ucayali incrementó sus resultados generales en 13 puntos con respecto al año anterior. Este avance estuvo impulsado principalmente por los estudiantes de 4.º de primaria en Lectura y Matemática; de hecho, el porcentaje de alumnos que resuelve problemas en el nivel esperado subió del 13% al 18%.
De acuerdo con la Dirección Regional de Educación, este progreso le permitió a la región escalar tres posiciones a nivel nacional (del puesto 24 al 21), dejando atrás el penúltimo lugar que ocupó durante 17 años. Para una región con escuelas dispersas a lo largo de ríos y en comunidades nativas, se trata de un salto extraordinario en tan solo un año.
No es un caso aislado. La misma metodología con robótica se aplicó antes en Moquegua (2007) y luego en Tacna (2017), con kits, cuadernos de trabajo, capacitación y acompañamiento al docente en aulas. Ambas regiones llegaron al primer lugar de la educación pública del país en los últimos años. La lección se repite: no basta entregar equipos; primero hay que formar a quien los usará.
Treinta años de una apuesta que Asia confirma
La jornada en Yarinacocha me recordó la exposición que hicimos en 1998 en la Feria del Pacífico, con el entonces ministro de Educación, Domingo Palermo, y que cerró la primera dama de esa época, Keiko Fujimori. Todo había empezado en 1996, con una licitación pública del Ministerio de Educación que pedía tecnología para un nuevo currículo escolar, eco del planteamiento tecnológico que Alberto Fujimori había hecho en su campaña.
Propuse robótica porque sintetiza el desarrollo científico de la humanidad. Ya existía un referente: la Escuela del Futuro del científico social Seymour Papert (MIT), creador del lenguaje LOGO educativo, al que incorporó materiales de construcción. En el año 2000, Discovery Channel registró la experiencia en Lima y en Ayacucho. Allí, en la Gran Unidad Escolar Mariscal Cáceres, el 70% de los estudiantes hablaba quechua; mi contrato era en español, pero nuestra empresa, hoy Aprender Creando, generó por su cuenta la versión en quechua, que luego de 10 años utilicé en las comunidades campesinas de Pamputa y Fuerabamba, en Apurímac, con jóvenes de entre 15 a 30 años en Las Bambas, agregando máquinas herramientas.
Resultados PISA a la robótica: la lección que Asia y el Perú confirman
La prueba PISA de la OCDE, universalmente aceptada, aplica a estudiantes de 15 años, no mide cuánto memorizan, sino si saben usar la matemática, la ciencia y la lectura en situaciones reales. En PISA 2025, los primeros lugares volvieron a ser asiáticos, como China, Singapur, Macao, Taipéi y Japón, mientras el Perú quedó en el cuarto inferior de los 91 países evaluados.
En países asiáticos, la robótica es una rutina, no novedad. Si Asia lo demuestra con la mejor educación del mundo, y Moquegua, Tacna y Ucayali lo confirman en casa, la conclusión es sencilla: usemos lo que funciona. Las familias que madrugaron en Yarinacocha ya lo entendieron. Falta que el país lo convierta en política pública como derecho humano (ONU).
