José Linares Gallo

El nuevo tablero de la estabilidad estratégica mundial

Durante el tercer y último día de reuniones entre Donald Trump y Xi Jinping, el centro de la conversación dejó de ser únicamente la guerra comercial o la competencia tecnológica. La cumbre terminó abordando cómo evitar que las tensiones en energía, comercio y seguridad empujen al mundo hacia una nueva inestabilidad global.

La guerra alrededor de Irán, la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz, la volatilidad del petróleo, las tensiones sobre Taiwán y la competencia tecnológica entre Washington y Beijing ya no funcionan como problemas separados. Todos empiezan a mezclarse dentro de un mismo escenario global.

Xi Jinping y Donald Trump se reunieron en China. Fuente: Aire.

Desde la posición oficial china, uno de los principales resultados de la reunión fue avanzar hacia una “relación China-EE.UU. constructiva de estabilidad estratégica”, nuevo marco de la relación bilateral.

La crisis de energía: El factor del Estrecho de Ormuz

El Estrecho de Ormuz transporta cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Si la crisis escala y el flujo marítimo se interrumpe durante un periodo prolongado, las consecuencias impactarán aún más en combustibles, inflación y cadenas logísticas en prácticamente todo el planeta y particularmente en el Perú, que importa 80% de su petróleo.

El Estrecho de Ormuz, la arteria energética colada en el conflicto entre Estados Unidos e Irán, Fuente: La Estrella de Panamá.

En el contexto de la reunión, China necesita que Ormuz permanezca abierto porque depende del petróleo de Medio Oriente. Estados Unidos, por su parte, necesita evitar un nuevo shock energético que termine golpeando precios internos y estabilidad económica antes de sus elecciones de este noviembre.

Las versiones de la Casa Blanca y Beijing

Según declaraciones realizadas por Trump a periodistas a bordo del Air Force One tras abandonar China, difundidas por la Casa Blanca, el mandatario calificó la reunión como “histórica” y aseguró que “muchos problemas fueron resueltos”. También sostuvo que ambos países discutieron comercio, Taiwán, Irán y mecanismos de seguridad frente a la inteligencia artificial y las tensiones militares.

Declaraciones de Donald Trump hechas a periodistas. Imagen sacada de BBC.

Mientras la Casa Blanca afirmó que ambos gobiernos coincidieron en impedir que Irán obtenga armas nucleares, China mantuvo una posición más cauta en sus comunicados oficiales.

Beijing busca mantener el equilibrio en una región clave para su seguridad energética. China necesita estabilidad en Medio Oriente y, al mismo tiempo, preservar relaciones funcionales con distintos actores de la región, incluido Irán, especialmente en un contexto donde Washington busca mayor presión diplomática sobre Teherán.

China compra una parte importante del petróleo iraní y mantiene una relación estratégica con ese país. En ese escenario, el interés de Beijing points principalmente a evitar una escalada regional, mantener abierto el Estrecho de Ormuz y sostener estabilidad sobre una de las principales rutas energéticas del mundo.

Los acuerdos comerciales y la pugna tecnológica

Trump muestra resultados concretos durante la reunión. Durante sus declaraciones en el Air Force One habló de compras masivas de soja, aviones Boeing y motores estadounidenses por parte de China. También insistió en mostrar firmeza frente a Irán, afirmando que Estados Unidos destruyó gran parte de su capacidad militar durante los recientes ataques.

Estados Unidos destruyó el 90% de la industria militar de Irán y redujo drásticamente su capacidad de ataque. Fuente: Infobae.

Pero incluso dentro de esas diferencias, la reunión dejó claro que ambas potencias buscan evitar que las tensiones económicas, militares y tecnológicas escalen hacia una mayor inestabilidad global.

La competencia tecnológica sigue avanzando. Estados Unidos mantiene restricciones sobre chips avanzados mientras China acelera su autonomía tecnológica y el desarrollo de inteligencia artificial. Taiwán continúa siendo el punto más delicado de toda la relación bilateral y el principal riesgo potencial de confrontación directa entre ambas potencias.

El impacto en el Perú: El Megapuerto de Chancay y el Pacífico

Desde la perspectiva peruana, este escenario resulta especialmente importante.

El Perú depende profundamente de China para sus exportaciones mineras (65%), mientras Estados Unidos continúa siendo uno de los principales referentes financieros y tecnológicos del mundo. Una fractura total entre ambas potencias terminaría golpeando inversiones, demanda de minerales, mercados y estabilidad económica nacional y regional.

Además, el nuevo escenario internacional vuelve a colocar al Pacífico en el centro de la disputa geopolítica mundial. El crecimiento del Megapuerto de Chancay y la expansión de la Ruta de la Seda convierten al Perú en un punto logístico cada vez más relevante dentro de esa competencia estratégica.

Megapuerto de Chancay. Imagen de PUCP.

Aunque las diferencias estratégicas continúan, la cumbre dejó claro que China y Estados Unidos buscan evitar una mayor fractura global. Energía, comercio, inteligencia artificial, Taiwán y Medio Oriente ya forman parte de un mismo tablero estratégico cuyo impacto alcanza directamente a economías como la peruana, mientras China impulsa una visión de cooperación tecnológica con regiones aliadas como Sudamérica, donde el Perú empieza a ganar relevancia como eje de conexión entre China y Asia en el desarrollo de inteligencia artificial.

Redes sociales de José Linares Gallo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *