José Linares Gallo

Cuando se habla de crecimiento, inversión o desarrollo, hay un tema que suele quedar fuera del debate: la productividad del sector público. Sin embargo, ahí está uno de los principales cuellos de botella del Perú. No se trata solo de cuánto gasta el Estado, sino de qué tan capaz es de transformar ese gasto en resultados concretos para el ciudadano.

Hoy existen múltiples marcos legales, sistemas administrativos y reformas en marcha. El problema es que no están articulados y funcionan como piezas sueltas. Un Estado que opera de esta manera tiene como consecuencia duplicidades, retrasos, servicios deficientes y una pérdida constante de valor público.

La Fragmentación del Estado: El Problema de Diseño

El Perú arrastra un problema estructural de fragmentación. Sectores, niveles de gobierno y sistemas administrativos operan sin coordinación real. Es un problema de diseño: cuando los sistemas no están conectados, la ineficiencia se vuelve permanente.

En los últimos años, el país ha avanzado en reformas importantes:

El problema es que estas reformas no conversan entre sí. Invierte.pe puede viabilizar miles de proyectos, pero si la gestión de compras no acompaña o si no hay capacidades técnicas en las entidades, la ejecución se traba.

Presupuesto Histórico vs. Resultados Deficientes (2020-2025)

A esto se suma un dato que debería estar en el centro del debate. El presupuesto público ha crecido de manera agresiva, con incrementos anuales de entre el 10% y el 23% desde 2020, acumulando un crecimiento real superior al 50% hacia 2025.

Dato crítico: Este flujo masivo de recursos no ha venido acompañado de una mejora equivalente en la calidad de los servicios públicos.

Obras Paralizadas y «Elefantes Blancos»

Al cierre de 2025, la situación de la infraestructura es alarmante:

  1. Obras paralizadas: Más de 2,200 proyectos detenidos.
  2. Capital inmovilizado: Más de S/ 42,325 millones según la Contraloría General de la República.
  3. Casos emblemáticos: La Línea 2 del Metro de Lima, Chinchero, Majes Siguas II, Lomas de Ilo y la Interoceánica Sur.
Obras paralizadas en Perú
Obras Paralizadas suman alrededor de S/ 44,298 millones. Fuente: Comex Perú.

Este impacto se refleja en lo cotidiano: el Hospital de Cañete sin operar por falta de agua, o colegios nuevos sin luz. En trámites, el ciudadano sigue siendo el «mensajero» entre instituciones que no comparten información.

¿Es la reducción de ministerios la solución?

El debate político actual propone reducir los actuales 19 ministerios a esquemas más compactos. Aunque es una discusión válida, es incompleta. Un Estado más pequeño, con los mismos problemas de desarticulación, replicaría las mismas ineficiencias.

La Gestión Digital como Requisito Obligatorio

Para que el Estado opere como un sistema, el requisito es la gestión digital. La interconexión permanente, datos compartidos y trazabilidad de procesos reducen espacios para la corrupción y elevan la eficiencia.

Países como Estonia (interoperabilidad), Nueva Zelanda (metas compartidas) y Chile (compras estratégicas) ya demostraron que la productividad pública depende de cómo el Estado se organiza.

4 Pilares para una Reforma de Gestión Real

Para que inversión, abastecimiento y recursos humanos operen como un solo engranaje, proponemos:

  1. Coordinación Intersectorial Institucionalizada: Metas compartidas y presupuesto alineado.
  2. Interoperabilidad Obligatoria: Sistemas conectados para eliminar la burocracia de documentos físicos.
  3. Consolidación de la Meritocracia: Un servicio civil profesional como base de toda reforma.
  4. Medición por Resultados: Evaluar proyectos que funcionan y mejoras reales para el ciudadano.
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