José Linares Gallo

Millones de personas en Lima organizan su vida alrededor del tráfico. La hora de salida ya no depende del trabajo o del estudio, sino del temor a quedar atrapado durante horas en avenidas colapsadas. Según estimaciones recientes, los limeños pierden cientos de horas al año en congestión vehicular y la economía nacional deja de producir miles de millones de soles por la ineficiencia del sistema de transporte.

Lima presenta el pero tráfico a nivel del continente. Fuente: COMEXPERÚ.

En las próximas elecciones municipales y regionales, el tránsito debería convertirse en el principal tema de debate para Lima Metropolitana y las demás ciudades capitales. Lo primero que deben presentar, es un plan integral de movilidad urbana, porque pocas cosas afectan tanto la calidad de vida de los ciudadanos como el tiempo perdido diariamente en el transporte.

El tránsito no solo genera retrasos. También mata. Según la PNP, más de 1200 personas murieron en accidentes de tránsito a nivel nacional, donde Lima y Juliaca registran la mayor cantidad (mayo 2026). Además, miles de personas sufren enfermedades respiratorias vinculadas a la contaminación del parque automotor. Distritos con alta carga vehicular, como Ate, La Victoria o el Cercado de Lima, presentan algunos de los niveles más críticos de contaminación del aire de nuestra capital.

Combustibles y el impacto en la salud mental y económica

Además, el Perú sigue dependiendo de combustibles importados y durante años no priorizó combustibles más limpios para reducir la polución urbana. La venta de La Pampilla al sector privado por 180 millones de dólares en los años noventa debilitó parte de esa capacidad estratégica. Hoy, con la nueva refinería de Talara, el país vuelve a tener la posibilidad de producir combustibles de mucha mejor calidad, algo que debería aprovecharse en Lima para reducir nuestros niveles de contaminación.

El impacto también alcanza la salud mental. El estrés, la falta de sueño y el agotamiento forman parte de la rutina de millones de limeños que pasan hasta cuatro horas diarias desplazándose. El tiempo que debería destinarse a la familia, al descanso o a la productividad termina desperdiciado en avenidas saturadas.

Tráfico vehicular, tráfico en Lima, ruido, contaminación sonoro – Perú – 23 abril (Conicet Noa Sur)

El costo económico también es enorme. Diversos estudios estiman que la congestión vehicular en Lima representa pérdidas cercanas al 2% del PBI nacional entre combustible desperdiciado, menor productividad y sobrecostos logísticos. Cuando un trabajador demora más tiempo en llegar, cuando el transporte público se vuelve ineficiente o cuando un camión tarda horas adicionales en transportar mercancías (o incluso material electoral), toda la ciudad termina en caos. Por eso el tránsito es un problema económico, sanitario y social. Y ojalá el próximo alcalde de Lima tenga la voluntad política de denunciar esos hechos ante el Tribunal Constitucional.

Soluciones globales: Inteligencia Artificial y semáforos inteligentes

Quienes sí lograron reducir la congestión. En ciudades como Sídney, Pittsburgh o Singapur, la implementación de semáforos inteligentes permitió reducir tiempos de viaje, disminuir emisiones contaminantes y mejorar la circulación general. Estos sistemas utilizan sensores, cámaras e inteligencia artificial para adaptar los tiempos de luz verde o roja según el flujo vehicular real.

Hoy, los semáforos de Lima funcionan con tiempos fijos, incluso cuando una vía está vacía y otra completamente saturada. La inteligencia artificial permite corregir eso en tiempo real, sincronizando intersecciones y creando “olas verdes” que reducen frenazos, consumo de combustible y contaminación.

Lima necesita ampliar infraestructura vial eficiente, acelerar proyectos como el Metro y consolidar corredores integrados. Pero eso también exige mayor control sobre vehículos altamente contaminantes, unidades informales y autos que ya no cumplen condiciones mínimas de seguridad. La ciudad no puede seguir permitiendo que el desorden vial continúe generando contaminación, pérdida de productividad y accidentes por la indolencia de nuestras autoridades.

El reto político para la alcaldía de Lima

El siguiente alcalde de Lima enfrentará probablemente el mayor desafío urbano de las próximas décadas. Ya no bastará inaugurar bypasses o pequeñas obras aisladas. La ciudad necesita una estrategia metropolitana de largo plazo. La reciente ampliación de la Vía Expresa Sur demostró que es posible ejecutar infraestructura importante en plazos cortos y costos eficientes cuando existe decisión política y capacidad de gestión, aunque también resulta fundamental garantizar estabilidad y el cumplimiento completo del mandato.

Lima necesita la implementación de semáforos inteligentes. Imagen del Diario Expreso.

Es necesario coordinar con la Autoridad de Transporte Urbano, integrar distritos, ordenar rutas y modernizar el control del tránsito bajo un solo sistema inteligente. También requerirá fiscalizar con más rigor, retirar unidades informales y promover la renovación del parque automotor, cuya antigüedad promedio supera los 14 años.

La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta decisiva. Lima podría implementar semaforización inteligente y monitoreo urbano para reducir tiempos de viaje, pero eso solo será posible si existe capacidad política para ejecutar y sostener esas reformas.

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