José Linares Gallo

El Perú está entrando aceleradamente en una etapa demográfica que no ha sabido anticipar: la de un país que envejece sin haber construido los mecanismos básicos para asegurar una vejez digna. Hoy más de cuatro millones de peruanos tienen 60 años o más, cerca del 13% de la población. En 2007 eran apenas 9%.

Según INEI, 4 millones 598 mil personas de 60 y más años de edad. Fuente: Infobae.

Esta transformación se explica por dos tendencias simultáneas: el descenso sostenido de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida. El resultado es una pirámide poblacional que se estrecha en la base y se ensancha en la cima. El Perú será, según las proyecciones oficiales, un país envejecido hacia 2050. Y no está preparado.

La precariedad económica de la vejez y el sistema previsional

El aspecto más crítico del envejecimiento peruano es la precariedad económica. Cerca del 64% de los adultos mayores no tiene pensión contributiva y depende de trabajos informales, de sus familias o de subsidios precarios como Pensión 65. Entre quienes sí reciben pensión, los montos suelen ser insuficientes: 600 u 800 soles mensuales.

Adultos mayores no cuentan con una pensión para su vejez. Fuente: Expresión.

El drama de trabajar hasta morir

Esta insuficiencia explica por qué más del 50% de los adultos mayores sigue trabajando pese a haber superado la edad de jubilación. No es una extensión voluntaria de su vida laboral, es la constatación de que la jubilación, para la mayoría, nunca llega. En el Perú se trabaja hasta morir porque el sistema previsional (ONP y AFP) no logra cumplir su función básica: amparar la vejez.

Salud deficiente: El colapso de la atención médica

A la inseguridad económica se suma un deterioro profundo del sistema de salud. Muchos adultos mayores, incluso quienes aportaron toda su vida al seguro social, enfrentan:

  • Demoras y falta de citas médicas.
  • Escasez de especialistas y colas interminables.
  • Trámites complejos que no pueden resolver por su propia cuenta.

En un país donde el 77% de los adultos mayores padece enfermedades crónicas, la falta de capacidad de EsSalud y el sistema público no solo afecta su bienestar, sino que acelera su deterioro y refuerza la percepción de abandono estatal.

Exclusión digital: La nueva brecha de desigualdad

El envejecimiento ocurre en un contexto de acelerada digitalización. Banca, salud y servicios públicos se trasladan a plataformas que la mayoría de adultos mayores no domina.

La experiencia del Reino Unido es una advertencia válida para el Perú: no saber utilizar un dispositivo tecnológico equivale a quedar fuera del sistema. Esta exclusión no es solo tecnológica; es económica, social y emocional. Es imperativo cerrar esta brecha para que el adulto mayor se mantenga productivo y conectado.

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Soledad violenta y el rol del Estado

Aunque la familia es el principal soporte, también es el espacio donde se concentran altos índices de violencia contra personas mayores, especialmente ante la dependencia económica.

Según OMS, una de cada seis personas de 60 años o más sufrió algún tipo de maltrato. Fuente: Infobae.

El desafío es claro: proteger a los más vulnerables y potenciar a quienes pueden seguir siendo productivos. El Estado debe asumir que el envejecimiento es un asunto económico y estratégico.

Reformas urgentes para el Perú

  • Reforma Previsional: Ampliar cobertura y garantizar pensiones mínimas suficientes.
  • Modernización de EsSalud: Asegurar atención oportuna y de calidad.
  • Alfabetización Digital: Integrar al adulto mayor al mundo digital como política pública nacional.

El Perú debe prepararse para ser un país envejecido. Gestionarlo es una oportunidad; ignorarlo es una tragedia.

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