Mientras millones de personas siguen con atención el Mundial de Fútbol 2026, Estados Unidos, México y Canadá enfrentan un desafío de enorme magnitud. La humanidad está conectada con el balompié y millones de personas visitan estos países, por lo que las autoridades deben garantizar los más altos niveles de seguridad.
Pasantías técnicas en el Mundial de Fútbol 2026
Estados Unidos, principal anfitrión del Mundial, lidera la aplicación de la seguridad apoyada en las más altas tecnologías. De ahí que nuestra propuesta sea permitir la asistencia de los mejores cuadros técnicos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. No irían a ver el mundial, sino a observar y evaluar de primera mano cómo funcionan los sistemas de seguridad en las calles, alrededores y dentro de los estadios.

Para Perú, el Mundial ofrece una ocasión valiosa para analizar experiencias internacionales en materia de seguridad pública. La magnitud del evento obliga a los países anfitriones a desplegar mecanismos de prevención, vigilancia y respuesta que pueden aportar lecciones útiles para enfrentar los desafíos que hoy afectan a nuestras ciudades.
La crisis de seguridad ciudadana en el Perú
La necesidad es evidente. Según cifras recientes, el 86% de los peruanos afirma sentirse inseguro en su propia ciudad. A ello se suma un preocupante deterioro de la confianza institucional. Estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) revelan que siete de cada diez ciudadanos desconfían de las autoridades. Aunque en Lima y el Callao los estados de emergencia se han vuelto recurrentes, los indicadores de opinión pública demuestran que la sensación de inseguridad se acrecienta.

Según cifras oficiales del INEI y el Ministerio Público, entre 2021 y 2024 la tasa de homicidios en el país aumentó más de un 50%. Paralelamente, los registros de la Dirincri muestran que las denuncias por extorsión continúan creciendo, obligando a miles de pequeños emprendedores, transportistas y comerciantes a desarrollar sus actividades bajo amenazas permanentes; lo que termina por legitimar socialmente el cobro de cupos, incluso ya hubo un proyecto de ley para que las empresas puedan deducir impuestos por extorsiones.
Capacitación y tecnología para las Fuerzas Armadas y la Policía
Frente a esta realidad, el Perú necesita fortalecer de manera urgente los programas de capacitación y actualización de sus especialistas en seguridad ciudadana. No hablamos únicamente de oficiales operativos. Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional cuentan con profesionales especializados en ciberseguridad, inteligencia, videovigilancia, análisis geoespacial, telecomunicaciones y sistemas no tripulados que podrían beneficiarse directamente de una experiencia de observación en los países anfitriones. La capacitación continua y el aprendizaje de buenas prácticas internacionales son fundamentales para enfrentar amenazas cada vez más complejas, y el Mundial 2026 representa una oportunidad valiosa para ello.
Las imágenes que se viralizaron recientemente de la selección uruguaya sometida a controles de seguridad con unidades caninas antes de uno de sus encuentros llamaron la atención de muchos aficionados. Algunos lo interpretaron como una exageración. Sin embargo, desde la perspectiva de la seguridad, el mensaje es claro. Las autoridades aplican los protocolos sin excepción alguna, independientemente de la notoriedad, autoridad o popularidad de las personas involucradas. El objetivo es reducir riesgos y proteger a millones de ciudadanos y visitantes.
Los países anfitriones del Mundial han desplegado centros de comando integrados, sistemas de videovigilancia inteligente, monitoreo en tiempo real, controles biométricos, protocolos de coordinación interinstitucional y tecnologías especializadas para detectar amenazas. Precisamente, estas experiencias podrían enriquecer la formación de especialistas peruanos en análisis del delito, ciberseguridad, control de drones, inteligencia operativa y gestión de grandes concentraciones de personas.
Cooperación internacional y el camino a seguir
Además, la modernización tecnológica debe ir acompañada de una mejora en las capacidades operativas. El Perú mantiene mecanismos de cooperación con Estados Unidos, programas de entrenamiento conjunto y experiencias previas de intercambio técnico que pueden servir de base para iniciativas más ambiciosas. Una eventual participación requeriría la coordinación con las embajadas de Estados Unidos, Canadá y México para facilitar visitas técnicas y actividades de observación dentro de los marcos de cooperación bilateral existentes.
Dada la importancia de esta iniciativa y los plazos reducidos que impone el propio Mundial, sería conveniente gestionar el respaldo directo de las más altas autoridades de los países anfitriones, comenzando por el presidente de Estados Unidos, la presidenta de México y el primer ministro de Canadá, y continuando con sucesivas reuniones.
La seguridad ciudadana requiere mayor coordinación y una actualización permanente frente a amenazas cada vez más complejas. Aprovechar el contexto del Mundial para desarrollar pasantías, observación operativa y transferencia de conocimientos sería una inversión razonable frente a la magnitud de los desafíos que enfrentamos.
