José Linares Gallo

Las encuestas que vienen publicándose en las últimas semanas (Datum, CPI, CIT, Sensor) permiten una primera lectura del escenario electoral con miras a las elecciones generales. No se trata aún de tendencias consolidadas, sino de una fotografía del momento político que debe leerse con cautela y perspectiva histórica.

Un liderazgo débil en un electorado fragmentado

En promedio, estos estudios ubican a Rafael López Aliaga como el candidato con mayor intención de voto, moviéndose entre el 12% y el 15%. Keiko Fujimori aparece en segundo lugar, sin llegar al 10%, mientras que Carlos Álvarez, Alfonso López Chau y César Acuña bordean el 5%. El resto de candidaturas se mantiene por debajo de esos niveles, configurando un escenario altamente fragmentado, sin liderazgos dominantes y con un peso significativo del voto indeciso, blanco o viciado.

Este dato es central: ningún candidato supera con holgura el 15% de respaldo nacional. El proceso electoral sigue abierto y una parte relevante del electorado aún no ha tomado una decisión firme. La campaña, la exposición pública y la claridad de las propuestas serán determinantes en las próximas semanas.

Presidencial y Senado: dos lógicas distintas

Una lectura más fina exige ir más allá de la intención de voto presidencial. Cuando se observa el comportamiento del electorado en las preguntas vinculadas al Senado nacional —elegido por distrito único y con una lógica similar a la presidencial— aparecen variaciones relevantes. Partidos con candidatos presidenciales competitivos reducen su respaldo cuando el voto se traslada al símbolo partidario, mientras que otros lo incrementan.

Así, Renovación Popular pasa de alrededor de 12–15% en la presidencial a 6.8% en el Senado; Fuerza Popular de 8% baja a 6.7%; mientras que Somos Perú, con menor arrastre presidencial, sube de aproximadamente 3% en la presidencial a 4% en la votación senatorial; esto según la última encuesta de Datum, que es la única que mostró cifras sobre Senado nacional.

Renovación Popular, Fuerza Popular y Somos Perú encabezan el voto al Senado.
Imagen generada con IA: Según encuesta de Renovación Popular, Fuerza Popular y Somos Perú encabezan el voto al Senado. Fuente: Datum.

El impacto de la valla electoral en la gobernabilidad

Esta circunstancia muestra que el voto presidencial está fuertemente asociado a la figura del candidato, mientras que el voto al Senado responde más al posicionamiento del partido, su símbolo y su trayectoria. Con más de 35 partidos compitiendo y una valla electoral del 5% para el Senado, es probable que solo unos pocos logren representación. En lugar de fragmentar el Congreso, este diseño concentrará escaños en los partidos que superen la valla, otorgando mayor peso parlamentario a un número reducido de fuerzas políticas.

36 partidos políticos compitiendo por el voto al Senado. Fuente: JNE.

El factor territorial que las encuestas no captan del todo

Otro elemento a observar es la aparente ausencia de candidaturas de izquierda radical con opciones claras de superar la valla, según la mayoría de encuestas. Leído de forma superficial, ello podría interpretarse como un debilitamiento de las narrativas antisistema. Sin embargo, la experiencia reciente obliga a una lectura con mayor precisión.

En las elecciones anteriores, el sur andino fue decisivo tanto en primera como en segunda vuelta, inclinando el resultado hacia una propuesta claramente antisistema. Ese comportamiento no fue adecuadamente captado por las encuestas, evidenciando limitaciones en el diseño muestral y en la comprensión de dinámicas territoriales específicas.

Mapa que explica la división del voto entre el «sur antisistema» favorable a Castillo. Fuente: BBC.

El sur del país y las sensibilidades electorales

Hoy, la baja presencia de opciones antisistema en los primeros lugares no implica necesariamente su desaparición. Podría reflejar dificultades para registrar el clima político del sur del país, donde persisten altos niveles de desconfianza hacia el Estado y las élites tradicionales, y donde más del 50% de la población es quechuahablante. Estas sensibilidades no siempre se expresan con claridad en los instrumentos tradicionales, pero han demostrado tener impacto electoral.

Del escenario electoral al debate programático

En las siguientes publicaciones, el foco pasará del quién al cómo. El análisis se centrará en los planes de gobierno y en la consistencia de las propuestas en temas transversales como corrupción y gestión, así como sectores clave como educación, salud, seguridad, economía y descentralización, para identificar qué candidaturas muestran diagnósticos claros y rutas de acción viables.

En un escenario fragmentado y de alta desconfianza, la calidad de las propuestas puede marcar la diferencia. Entenderlas a tiempo es parte del debate que viene.

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