José Linares Gallo

Hoy, los vecinos de Lima Metropolitana elegiremos entre 26 candidatos a la alcaldía. Veintiséis. En 2022 fueron 8. La oferta se ha más que triplicado. Podría leerse como pluralismo, pero quien camina por nuestras calles sabe que tantas opciones no se han traducido en una ciudad mejor gobernada.

Este domingo 4 de octubre elegiremos entre 26 candidatos a la alcaldía. Imagen de Diario el Peruano.

Inseguridad, caos vehicular y la polución en Lima

Basta mirar la inseguridad. No hay candidato que no prometa recuperar las calles: más serenazgo, más cámaras, más coordinación con la Policía. Mientras tanto, los robos y las extorsiones a transportistas y comerciantes crecen día a día.

O el tránsito, cada día más trágico. Hay limeños que pasan hasta cuatro horas diarias entre ir y volver del trabajo o de estudios: horas que se le quitan a la familia, al descanso y a la productividad. Ese caos, además, lo respiramos. Según el último informe de IQAir, el Perú tiene el aire más contaminado de América Latina, y seis distritos de Lima figuran entre las quince localidades más contaminadas de la región.

Tráfico vehicular, tráfico en Lima, ruido, contaminación sonoro – Perú – 23 abril (Conicet Noa Sur)

¿Por qué tanto candidato y tan pocas soluciones?

La distorsión del financiamiento público a los partidos

Parte de la respuesta está en el salto de 8 a 26. En 2022, las organizaciones compitieron por Lima sin financiamiento del Estado. Hoy lo tienen, y lo reciben casi por igual los partidos con décadas de trayectoria y los que nacen con la elección y desaparecen al cerrarse las ánforas.

Ese apoyo nació con un propósito legítimo: equilibrar la cancha frente al dinero privado. Pero cuando no se exige nada a cambio, el incentivo se distorsiona. Cuando postular cuesta poco, se postula mucho.

La proliferación de candidaturas a nivel nacional

Lima no es un caso aislado. En el norte, las regiones tienen en promedio 12,6 candidatos al gobierno regional; en el sur, entre 9 de Ica y 15 de Arequipa; en el oriente, entre 7 (Amazonas) y 14 (Madre de Dios). En el Callao postulan 8, pese a su poca extensión. Pero ninguna ciudad se vuelve tres veces más grande ni más compleja en cuatro años. Lima no pasó de 8 a 26 porque los vecinos reclamaran más opciones, sino porque cambiaron los incentivos.

Así aparecen los «vientres de alquiler»: membretes que llegan con el calendario electoral, ofrecen soluciones rápidas a problemas complejos y, pasada la contienda, no dejan a nadie a quien pedirle cuentas. ¿Cómo puede un partido que no existía hace un año conocer de verdad lo que vive un vecino de San Juan de Lurigancho, de Comas o de Villa El Salvador?

Soluciones técnicas reales frente al caos de la ciudad

Hacer política no es aparecer cada cuatro años con un afiche y una promesa. Es crear espacios donde niños, jóvenes y adultos conozcan los problemas que aquejan día a día a la población y busca crear soluciones sostenibles a mediano y largo plazo.

El tránsito muestra lo que una política seria puede lograr. Los semáforos inteligentes, que ajustan sus tiempos según el flujo real de vehículos, ayudarían a reducir los embotellamientos, los tiempos de viaje y las emisiones. No requieren la inversión de una gran obra, pero sí lo que hoy falta: planificación, continuidad entre gestiones y coordinación entre la Municipalidad de Lima, los distritos y el Callao. No lucen en campaña; dan frutos con trabajo sostenido.

Lima necesita la implementación de semáforos inteligentes. Imagen del Diario Expreso.

El rol del Estado y el Jurado Nacional de Elecciones

Por eso creo que el Estado debe dar un paso más. No para cerrar la puerta a nuevas organizaciones, sino para exigir que los partidos tengan vigencia real: actividad permanente, presencia en el territorio y trabajo comprobable entre una elección y otra.

Que el respaldo estatal se gane con organización y formación de cuadros, y que los recursos destinados a capacitación se fiscalicen con rigor, como verdadera puerta de entrada de los jóvenes a la política. ¿Me pregunto si eso lo podría hacer el Jurado Nacional de Elecciones?

El pluralismo no se mide contando logotipos en la cédula. Pasar de 8 a 26 candidatos no nos hace una democracia más sana si dentro de cuatro años buena parte de esas organizaciones ya no existe.

Hoy, frente a 26 nombres que tendremos en las cédulas, busquemos capacidad y prestigio para no equivocarnos. Lima no puede esperar otra promesa, ni en seguridad ni en transporte ni continuar con la polución.

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